Mujeres y mercados emergentes ¿Puede la brecha de género continuar ampliándose?

“Apenas diez años de inteligencia artificial en nuestras manos y ya tenemos asistentes virtuales con voz de mujer y robots inteligentes con apariencia de hombre”, esta es la conclusión a la que llegan las autoras del informe “El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe: ¿Cómo será el mercado laboral para las mujeres?” del Banco Interamericano de Desarrollo.

La frase nos plantea una cuestión de fondo, ¿puede la brecha de género seguir ampliándose en el marco de la llamada cuarta revolución industrial? Pese a los múltiples esfuerzos de organizaciones sociales, organismos multilaterales y comunidades de mujeres alrededor del mundo orientados a cerrar dicha brecha, esta puede continuar ampliándose si no se asume un enfoque de corresponsabilidad.

Que la robótica y la tecnología perpetúen los imaginarios existentes sobre roles de género no es una cuestión menor, por el contrario, es un indicador de cuán lejos estamos de superar la polarización de género y la consecuente segregación de mujeres en áreas de asistencia y cuidado.

Según el informe “Brechas de género en América Latina” de la Corporación Andina de Fomento, más del 60% del empleo femenino se concentra en áreas consideradas de ‘mayor flexibilidad’, como la salud, la educación, el servicio doméstico y el comercio. La búsqueda de flexibilidad por parte de las mujeres está relacionada con una distribución inequitativa de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos, que hace que estas deban emplearse, en promedio, 8 horas menos que los hombres para dedicarse a labores de trabajo no remunerado.

Esta segregación ocupacional no solo ha afectado la estructuración del empleo actual, sino que dejan entrever una posición desventajosa para las mujeres en los empleos emergentes. De acuerdo con el BID, solo 3 de cada 10 trabajadores de sectores relacionados con matemáticas y ciencias de la computación en la región, son mujeres, sin embargo, se estima que hasta el 75% de los trabajos del futuro estarán enfocados en estas áreas.

¿Tendrán las mujeres la oportunidad de formar parte de los empleos del futuro? Seguramente sí, pero se necesitará del compromiso de múltiples actores para avanzar no solo en la visibilización del problema, sino también en la implementación de acciones concretas que impulsen transformaciones profundas en la sociedad.

Si superamos la brecha es porque hay hombres que exigen paridad en sus ambientes de trabajo y respetan a sus colegas mujeres, empresas que implementan políticas de diversidad e inclusión con transparencia, instituciones educativas que fomentan el amor por las matemáticas y las ciencias en las niñas desde etapas tempranas, familias que apoyan a sus hijas cuando muestran interés en carreras STEM, gobiernos que promueven la igualdad de género y la creación de políticas de trabajo que equilibren la carga en las labores del cuidado y el hogar, comunidades fortalecidas que trabajen para derrumbar los estereotipos de género, y mujeres que no tienen miedo de exigir sus derechos.

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